Lo reconozco. Lo había pensado y además ya casi lo tenía escrito.
-Que si empieza el año, que si nos hemos pasado en vacaciones, que las ensaladas no tienen porqué ser aburridas…por ahí iba a ir la receta de hoy.
Pero ojeando alguna revista gastronómica y páginas del tema en internet ¡se me ha quedado cara de lechuga! Con tanto menú saludable, trucos para adelgazar, recetas ligeras…
Por eso traigo hoy un plato contundente, de cuchara, de esos que apetecen cuando estamos en invierno y las temperaturas bajan.
Viene que ni pintado, ya que si estamos toda la semana comiendo ligero, es decir, si no te has declarado insumisa de tendencias gastronómicas de la red y después de Navidad te pones a hacer de uga (régimen a base de lechuga y pechuga), puedes darte el sábado un homenaje, soltarte el pelo, abrirte una botellita de vino y sacar la cuchara.
Además voy a contarte el consejo que le dio a mi amiga su suegra:
-Nena tú cuando quieras algo de mi hijo, nunca se lo pidas cuando tenga el estómago vacío, que se pone muy burrito. Tú dale bien de comer y si está de mal humor no le hagas caso, si te monta el pollo espera y no contraataques todavía, que cuando tenga el estómago lleno será otra cosa, ya lo verás.
Me llamó la atención. Constaté que no es una característica particular del marido de mi amiga, si no una ley universal que debería estudiarse en las escuelas: no intentar convencer a nadie, ni presentarle proyectos, ni pedirle cosas cuando tenga el estómago vacío, y es más, hace poco leí en un libro la explicación científica.
Como oigo algunos ruidillos en vuestras tripas, continuamos con la explicación después de que cocinéis y disfrutéis de estas estupendas:
Ingredientes
- 250 grs. de judías
- 1 trozo de panceta
- 1 trozo de morro y oreja de cerdo
- una rama de cardo (según el tamaño poner más o menos)
- 1 tomate
- 1 cebolla
- 4 dientes de ajo
- Pimentón de la Vera
- 1 carlota
Preparación
- Poner la noche anterior las alubias a remojo, con bastante agua ya que la absorben.
- Por la mañana lavar y poner en una olla con agua fría, media cebolla, el tomate, la carlota, la panceta y el morro.
- Dejar cocer a fuego suave durante una hora (aunque cada clase de legumbre varía. Si se hace en olla exprés serían unos veinte minutos).
- Sofreír los ajos y la media cebolla en aceite de oliva virgen extra. Cuando ya esté añadir una cucharada de pimentón de la Vera, ya fuera del fuego para que no se queme, y añadir al guiso. Pasar por la batidora la carlota el tomate y la cebolla que hemos hervido con las judías y añadir también.
- Lavar el cardo y limpiarlo de hilos y cortarlo a trocitos. Colocarlo también junto con la sal. Vigilar el nivel de agua por si añadimos un poco más y tenerlo hirviendo a fuego lento durante media hora más.
- Servir con un buen vino y ¡buen provecho!
Ahora es el momento de continuar: según Albert Einstein. ‘Un estómago vacío es un mal consejero’
Algunas personas pueden llegar a ser agresivas cuando no han comido. La responsable es la serotonina, una sustancia química (también conocida como hormona del bienestar) que nos ayuda a combatir el estrés a relajarnos y a dormir mejor. El cuerpo solo puede obtener el el aminoácido necesario para crear serotonina, llamado triptófano, a través de la comida, y los niveles disminuyen cuando no se ha comido.
Los alimentos más ricos en triptófano de origen animal son el pescado seguido por la carne, y de origen vegetal las legumbres son las campeonas. Por eso el plato que hoy presento viene que ni pintado, no tanto para adelgazar como para estar de buen humor, y créeme: prefiero estar a tu lado con un michelín más pero con un enfado menos!
En conclusión: como decía la suegra de mi amiga: espera a que tenga el estómago lleno….




Me imagino comiendolas en una cabaña de madera rodeada de nieve. Tiene muy buena pinta.
Un beso!
Estupenda receta y mas con el frio que hace. Felicidades por tus historias y comentarios
que hambre que me acaba de entrar!
Tienes más razón que un santo.
Umm, qué bueno! Y eso con un vnito como dices y te quedas calentito para todo el invierno jejejej
Yo ni con el estómago vacío, ni recién levantada ni el viernes por la tarde
Ufff, y aquí que acabamos de tocar los -2 grados este plato me viene como anillo al dedo. Yo la dieta, la dejo pa verano