Entre Mujeres

Posted on Mar 7 2013 - 9:59am by admin

Que el hombre es un lobo para el hombre ya lo dijo en el S. XIV,  Thomas Hobbes, pero quizá este señor no estaba pensando entonces, en la versión femenina de tremenda sentencia con la que ahora podría elucubrar semánticamente y hacer malabarismos léxicos que solo acabarían en un puro ejercicio de estilo.

Porque lo cierto es que las formas más encarnizadas de comunicación violenta que he presenciado en mi vida hacia las mujeres, las he visto perpetrar a manos de otras mujeres y siempre me he preguntado qué es lo que nos conduce  a esta práctica endógena de ejercitar , lo que  yo entiendo que es el principal obstáculo para sentirnos comunidad, semejantes, aliadas y por tanto hermanas.

Cuando una mujer le dice a otra  “ A ti lo que te pasa es que….”,  diagnosticando ligeramente… se sitúa en un plano de superioridad que denigra a la “juzgada”. Cuando una mujer le dice a otra: “ Esa de ahí, ha conseguido un aumento de sueldo ya sabes cómo” está denigrando nuestras propias capacidades, las de todas las mujeres. Cuando una mujer cuestiona a otra con un “Por qué lo has hecho”  está faltando a un pacto de complicidad esencial entre mujeres, que hace que entendamos que es posible que haya una buena razón. Cuando una mujer compite , insulta , rechaza, juzga o renuncia a empatizar con otra, se aleja de una fuente grandiosa de riqueza y aprendizaje.

Las mujeres indias tienen encuentros entre ellas para enseñarse legendarios trucos de belleza, aceitarse el cabello las unas de las otras, masajearse, contarse sus cosas, en definitiva compartir la alegría de ser mujeres en todo su extenso significado. Quizá les queda mucho para emanciparse y por eso son lo único que tienen, podrán decir algunos, pero me pregunto si hay alguna manera de recuperar algo que hemos perdido en el camino hacia nuestra libertad e independencia; un sentido de hermandad que nos una para crear, en vez de acercarnos peligrosamente al abismo de una competitividad despiadada que nos aleja irremediablemente.

Propongo:

1)   Ver en cada mujer como una maestra que puede enseñarte millones de cosas

2)   Cuando quieras algo que otra mujer tenga y tú no, preguntarle cómo lo ha conseguido. Seguramente le va a encantar contártelo.

3)   Cuando tengamos rencillas,  pensar que hay muchas más cosas que nos unen, que las que nos alejan.

4)   Admirar a otra mujer por la capacidad que tiene de ponerse en tu lugar, igual que tú te pones en el suyo. Es innato a las mujeres la empatía.

5)   No pensar en nuestras amigas como competidoras sino en aliadas y si hay algo que te aleja, díselo. Irremediablemente  esa sinceridad os unirá.

 

India del Norte